She Was Pretty, simplemente es…hermosa.


Me gusta que los guionistas me sorprendan, aunque me resulta divertido intentar predecir el camino de una trama, agradezco cuando sucede de otra manera.  Sorprender es la esencia de un narrador de historias…

Y sí, Jo Sung-hee, guionista de She Was Pretty, me ha sorprendido en los capítulos finales, y en el sentido que no esperaba: en el sentido de hacerme ver hasta el final una historia que había sido concluida prácticamente dos o tres capítulos antes. Y claro que no fui la única. Porque esta sencilla comedia romántica que se apoya en todo lo que el género ofrece: malos entendidos, desencuentros, personajes contrastantes (sin polarizaciones, bien matizados y sin maniqueas divisiones entre buenos y malo) consiguió atrapar a la audiencia dentro y fuera de Corea de Sur, marcando la primera posición entre los dramas durante toda la emisión, y siendo el más visto por vía digital con índices superiores al 50%.

scriptdoctor-swp-2Fuera porque desde el inicio el elenco elegido era ideal, o porque la dirección de actores sacó de ellos lo óptimo, pero los personajes principales de este drama ganaron su relieve en primer término por quiénes lo encarnaron.

Su mayor acierto, el casting. Hwang JungEum (Kim Hye Jin) se reafirma como una actriz que no hay reto que no domeñe, Park  Seo Joon (Ji SungJoon) vuelve a confirmar que es un profesional de la actuación a quien la edad no le quita rigor; ambos se habían probado en los roles de los hermanos Oh, en Kill me Heal me (MBC, 2015), apenas cuatro meses antes, y convencieron entonces y ahora…rotundamente. Choi SiWon (Kim Shin Hyuk) rompió el molde de lo que había conseguido hasta hoy, mientras que Go Joo-hee (Min HaRi) enfrenta con grandísima dignidad el personaje más “conflictivo” de este drama.

Una excelente dirección de actores y apropiada elección del resto de reparto, dieron a SWP y probablemente a su creador, una seguridad sobre el éxito de la historia. No podemos dejar de pensar si la resolución escogida para ella, encomendada a otros actores, con menos simpatía entre sí y para el público, habría tenido los mismos resultados. Fue gracias a estos, en primer lugar, que el rating, aunque descendió hacia el último cuarto de la serie, se mantuvo por encima de 15%.

scriptdoctor-swp-3Hwang y Park venían con mucha conexión desde KMHM, y en SWP consiguieron hacer en primer lugar que la dinámica entre ellos fuera muy diferente para creernos en cada caso el tipo de relación que interpretaban.

¿Sin conflictos, pero con encanto?

Incluso dentro del tono divertido hasta el punto de la comedia del absurdo, SWP ha tocado con delicadeza, sinceridad y profundidad el tema de la amistad. Es otro de los grandes puntos fuertes de esta serie: y la Hye Jin y Ha Ri, en primer término, una amistad que soporta todo tipo de embates y sobre la que gravita el conflicto dramático más fuerte del drama. Mirando hacia atrás, pareciera que una vez que este asunto quedó bien clarificado, la tensión de la trama se disuelve demasiado.

Ni el cierre posible de la revista The Most por falta de una entrevista élite, ni el conflicto surgido de los sentimientos de Shin Hyuk (interpretado por Choi SiWon, ya lo he dicho, en su mejor desempeño en toda su historia como actor de televisión) hacia Hye Jin, en oposición a los de Sung Joon, consiguen regresar esa tensión dramática, simplemente porque es demasiado obvio cuáles son los sentimientos de la protagonista, por mucho que los espectadores queramos ver lo que ni por guión, ni por acting está previsto. Shin Hyuk es uno de los segundones más carismáticos de la historia de los dramas, pero desde las líneas del texto y del subtexto uno de los que menos oportunidades tendría de salir de este lugar.

scriptdoctor-swp-4Choi SiWon, pone pausa a su carrera para irse a cumplir el servicio militar obligatorio durante dos años, pero Shin Hyuk le dado el mejor de los pretextos para que no lo olvidemos, y aún más que lo aguardemos con grandes expectativas.

Y aquí es bueno apuntar hacia dos niveles que, cómo espectadores, deberíamos considerar al evaluar cualquier producto. Lo que nos gustaría que pasara…y lo que necesariamente debería haber pasado. Lo que me gusta no es siempre necesario. Me habría gustado, por ejemplo, ver una conexión con perspectivas entre Ha Ri y Shin Hyuk, por ejemplo…pero, ¿hacía falta? ¿Cambiaba la esencia de la historia, alteraba la idea controladora, modificaba el tono de la historia si estos dos personajes no cruzaban sus destinos? No lo creo. No era lo que me gustaba, pero lo sucedido fue coherente y justificado.

Sin embargo, tampoco es que crea que todo lo expuesto, tuvo el desenlace que necesitaba.

“She Was Pretty”, and… “He was a Mcguffin”?… o de las consecuencias del Efecto Zeigarnik

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En el episodio 6, alguien con quien recuerda haber hablado Sung Joon menciona el efecto Zeigarnik, para describirle lo que sucede con él y sus sentimientos hacia su antigua compañera de escuela Kim Hye Jin. Algo que no fue completado, una tarea, una conversación, una relación, que no ha sido dada por terminada en la conciencia, seguirá siendo recordada, seguirá apareciendo en tu mente como una cuestión pendiente, como un asunto no saldado.

El efecto Zeigarnik, que debe su nombre al apellido de la psicóloga rusa que lo describió y estudió, Bluma Zeigarnik, es utilizado ampliamente en la dramaturgia de las series de continuidad, como son los mismo k-dramas, para dejar en un alto nivel de interés el final del episodio, y sirve para que las personas no olviden regresar nuevamente a ver cómo “resolverán” la tensión creada, es pues la base del recurso narrativo llamado cliffhanger ( “colgar de un acantilado”).

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Demasiadas particularidades apuntaba hacia algo: una enfermedad, una condición, un estilo de vida causado por…O de lo contrario, ¿cómo es que una persona con tantas carencias adaptativas ha llegado a ser un ejecutivo de éxito?

Es por este efecto Zeigarnik, que hemos esperado, durante el transcurrir de los episodios de SWP por una respuesta a los muchos indicios dejados sobre la vida del personaje de Sung Joon.  Fue dibujado mediante rasgos que en la vida cotidiana de una persona podrías ser así de dispares y no interconectado, pero puestos todos juntos en un personaje exigían una conexión, simplemente porque un personaje no es una persona. Una historia de estrés postraumático y abuso escolar, lo que de adulto parece haber dejado una conducta de evitación al contacto físico, intolerancia extrema al alcohol, desmayos, caídas tras un simple choque o «demasiada afinidad con el suelo», una nevera llena de agua en su habitación sin un solo alimento,  varias alusiones a su pérdida de peso, una hiperconcentración que rayaba en una falta sensorial, sin contar las referencias de otros personajes al evaluarlo…Sin embargo, finalmente el tratamiento que eligió Sung-hee, al escribir los capítulos finales del personaje, disolvió los antecedentes,  sepultando bajo escenas de romance hermosas y cálidas gracias a la magnífica química de sus protagonistas, culpó al estrés e hizo a todos esos indicios funcionar como un McGuffin.

Y no es que un McGuffin sea un mal recurso.

Hitchcock, quien acuñó el término, lo utilizó en sus obras para mantener al espectador enfocado en la pista falsa mientras derivaba por otra vía el meollo de su historia de suspenso. Hay series construidas prácticamente a base de cadenas de McGuffin, como la popular Lost.  Pero un McGuffin es un distractor siempre que lo que venga detrás y a sustituirlo como conflicto real (o nuevo McGuffin) sea más interesante, impactante y memorable que la falsa pista. La gente perdona el McGuffin porque la solución es aún mejor. Cuando el McGuffin resulta, por el contrario, más cautivante y añade más tensión, el resultado es también…¡el Efecto Zeigarnik!

Creo que el escritor Jo, usó más allá de lo esperado este recurso.  Mientras que dio a Sung joon demasiado misterio para tan poca revelación de una parte, por la otra capturó la atención sobre un puzzle, una pieza perdida, una jugada indecorosa y una vuelta de tuerca dada por la casualidad (la casualidad de que Sung Joon haya visto el poster de Ha Ri en el hotel y descubierto que ella no es Kim Hye Jin)…casualidad que convirtió a esa pieza en otro McGuffin, cuyo papel en la resolución del conflicto se disolvió en la nada, o mejor dicho, en la metáfora del sueño perdido y reencontrado.

scriptdoctor-swp-7-puzzleEl papel de la pieza del puzzle en la resolución de algún tipo de conflicto fue sustituido por otras alternativas mucho más casuales, y tal vez, menos relevantes.

Como apunta, Emma Coats, guionista de Pixar: «las coincidencias para meter personajes en problemas están genial. Las coincidencias para sacarlos de ellos son trampa.» Es por ello que en nuestra mentes el puzzle continua incompleto, aun cuando lo hayamos visto, en el capítulo final, totalmente armado, colocado otra vez dentro de la caja de cristal y adornando la mesa de la pareja recién casada junto a sus fotos de boda.

En este sentido, She Was Pretty me deja un sentimiento agridulce y ambiguo. De una parte, una historia bien pensada, bien actuada, bien conducida mediante una cadena de eventos, organizados en cada episodio en torno a un tema que fue progresando de manera coherente y con un ritmo in crescendo, pero que hacia los finales se sintió huérfana de argumentos, o quizás larga para lo que ya se quería exponer…Divagante a la hora de decidir sobre qué personaje enfocar la atención haciendo que los protagonistas se relajaran en demasía, dejando toda la solución del conflicto explícito de la historia -salvar a The Most-, en manos del segundo líder, o la personalidad secreta del editor Kim. Finalmente esto solo servirá para subrayar el motivo de la separación obligada en el k-drama entre los protagonistas… Sung joon cree que no ha logrado mostrar lo mejor de sí a Hye Jin por cuanto no fue por su esfuerzos que consiguió salvar la revista, así que decide irse también por un año a EUA a conseguir mejores resultados (?). Mientras, ésta pasa su taller anual de escritoras de cuentos infantiles. ¿Pausible? Sí, pero débil como argumento para una historia que pudo cosechar más de lo había plantado y conseguir la tensión imprescindible en los dos grandes puntos finales (segundo punto de giro y climax).

Pero, hay que agradecer, eso sí…que si bien la tensión decayó; la emoción, curiosamente, se mantuvo intacta.

Los creadores decidieron un tramo final sin conflictos, pero lo resuelven a puro acting, y es que el producto audiovisual no es solo el guión. Es ésta una de las razones de mayor peso por la que volvería a ver SWP. Para ver a los actores y actrices encarnando a Ha Ri, a Shin Hyuk, a Hye Jin y a Sung Joon debatiéndose entre sus secretos y sus emociones, dudando y batallando por evitar ser expuestos. Atesoraré como espectadora y como guionista sus buenas lecciones de escritura, junto a esas imágenes de ensueño, que ofreció el capítulo final a través de la fotografía; mientras rebautizo en mi glosario de dramaturgia personal al McGuffin de Hitchcock como la “enfermedad de Sung Joon”.

Finalmente…un Trailer muy, muy Honesto.

scriptdoctor-swp-8-couplehttp://www.youtube.com/watch?v=bUeRLtOgVPA

En el primer teaser de She Was Pretty vemos a los protagonistas frente la pantalla de la TV compartiendo un café. Hye Jin le da una taza humeante a SungJoon que pregunta si deben tomar café tan tarde, a lo que ella responde que deben hacerlo para ver ese drama, «¿Por qué?” “ Porque es muy dulce…”

Y lo es. La historia evitó meterse en momentos oscuros y amargos. Habló largamente sobre la amistad, sobre los sueños infantiles y sobre los corazones bondadosos donde habitan. No quiso traicionarse en su naturaleza de cuento de hadas contado para adultos…adultos que se aferran sin dudar a lo mejor de su infancia como SungJoon hasta encontrar su pieza perdida; o retoman el sueño de su infancia extraviado para realizarlo, como Hye Jin, al convertirse en escritora de cuentos infantiles.

La risa de los primeros capítulos no fue cambiando al llanto sino a una sonrisa suave, cómplice y cariñosa. Salvo las lagunas de continuidad mencionadas, SWP fue fiel a su esencia y su género, y la defendió a todos los niveles de lectura de su historia y en su discurso visual.

Tal vez, demasiado dulce para algunos gustos. Pero más allá de final anunciado y apacible, creo que este drama, que le dio un gran espacio al cierre, nos deja al menos tres preguntas abiertas para que las respondamos por nosotros mismos…tres preguntas aparentemente simples, pero realmente esenciales:

¿Eres un personaje secundario o un personaje principal en tu vida?

¿Cuál es tu sueño? , y

¿Qué estás haciendo ahora mismo para alcanzarlo?

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