SINDROME DE “SECOND LEAD”: explorando causas y efectos. (I)


Siete actitudes mentales que sostienen un Síndrome de Second Lead crónico.

Leemos mal el mundo, y luego decimos que nos engaña.

Rabindranath Tagore

Cualquier historia con triángulos amorosos bien calibrados traen una balanza implícita que se inclinará por nuestras emociones, preferencias y experiencias de vida. Cuando dos o más quieren, pero solo hay para uno, sentimos la compulsión de escoger un vencedor. Esa competencia se resuelve, por tanto, primero en nuestra imaginación. Muchas veces la elección da lugar al tan popular y conocido síndrome del segundo líder, o Second Lead Syndrome (SLS).

Con la misma actitud con que elegimos a nuestro equipo de futbol preferido en la Copa, al contendiente que apoyamos en el Exatlón, o al trainer favorito en el concurso X para futuros idols, nos aproximamos a disfrutar la historia de una serie o de un filme. La adrenalina nos invade y tensa cuando estamos frente a una decisión, y recogemos nuestra carga de endorfinas como recompensa cuando esa decisión nos favorece.  Si, por el contrario, no gana nuestro atleta, cantante…o “personaje aspirante a novio” favorito, nos sentimos frustrados, decepcionados y hasta traicionados. Y tal como culpamos al árbitro, al juez del concurso, y a los productores del show… la tomamos con el escritor del drama, y en los casos más irracionales hasta con el actor y la actriz protagonistas.

Supongo que ya te hayas percatado de la pequeña diferencia que existe entre apoyar a un equipo deportivo, cantante, o al actor que interpreta, y a un personaje de una historia, el cual es el resultado, ni más de ni menos, de la imaginación creativa de alguien llamado escritor.  Un personaje no existe independientemente del argumento que cuenta, y existe solamente y gracias a la historia que cuenta (aunque en ocasiones se pueda volver un ícono ligado a ciertos valores atribuidos). Los actores representan estos papeles en la obra audiovisual, pero los atributos de los actores no cambian la historia per se.

 Este puede no ser el artículo sobre el Síndrome de Second Lead que estabas buscando, y muy probablemente uno que no quieres leer. No es un artículo para hablar románticamente sobre este fenómeno. Pero si, de todos modos, aún te interesa saber cuáles podrían ser las razones para que tengamos y mantengamos un SLS, comencemos la disección.

1) El efecto de halo.

¿Te cuesta diferenciar al actor del personaje que interpreta? Probablemente respondas que no. Cómo no vas a saber, por ejemplo, que Lee Min Ho no es el Rey Lee Gon, ¿verdad? Eso nos dice nuestro intelecto, pero ¿qué piensa nuestro primitivo cerebro emocional? Hay un fenómeno llamado “efecto de halo”, es un sesgo cognitivo abrumadoramente empleado en la publicidad basada en los líderes de opinión. No por gusto, el actor o actriz que protagoniza el drama, publicita al inicio algún producto comercial. Nos recuerda que el valor asignado a una persona irradia o “contamina” aquello que la persona dice, hace o recomienda. Este “efecto de halo” también hace que a las personas que nos parecen más atractiva físicamente le atribuyamos cualidades mentales y morales más positivas, como talento, bondad e inteligencia. También hace creer que las personas que se muestran más competitivas son más aptas y capaces, lo cual no es necesariamente así.

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El Efecto de Halo es uno de los mecanismos mentales más validados en publicidad como herramienta para crear una opinión. Si los productos de belleza, alimentación, automotrices y de cualquier ramo pueden ser ligados al “halo” del actor, como no actuará de fuerte sobre los productos que ellos mismo fabrican: los personajes.

Así que, sí, todos estamos expuesto a confundir (o a infundir) a los productos (los personajes) por el “efecto de halo” de los actores.  Pero si tomas consciencia de ello, probablemente puedas disfrutar un poco más de la historia cuando tu cantante favorito de tu grupo de k-pop favorito interprete el papel de un segundo líder (SL). No dejará de ser el cantante espectacular que es, en especial para ti, solo porque su personaje no se queda con la chica.

2) El sesgo de atención selectiva,…o los árboles que no dejan ver el bosque.

Toda historia de amor inicia con un punto de encuentro entre dos personas, a partir de lo cual se desarrollan sentimientos románticos durante las peripecias articuladas en la trama, y progresan hacia la realización o no de esa relación. Pero ni siquiera “Romeo y Julieta” va sobre si se quedaban juntos o no. Porque si eso fuera todo lo que tenía para darnos la obra de Shakespeare, tenlo por seguro, no hubiera llegado a nuestros días.

Cuando nos enfocamos en algo de una manera persistente, tendemos a desestimar todo lo que cae fuera de nuestro foco de atención, la instrucción previa que dimos a nuestro cerebro lo guía descartando toda distracción. Se llama sesgo de atención o de percepción selectiva. Y también nos hace ignorar elementos que pasan a formar parte del fondo indiferenciado, evitando que veamos la imagen completa y no prejuiciada de lo que se nos muestra.

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El deseo de competencia es una cualidad inherente al second lead, porque ese es una de sus funciones dramáticas esenciales. Al ser mas competitivos, lo asociamos con ser más aptos para ganar. Arriba: Mr. Sunshine (TvN, 2017), Kill Me Heal Me (MBC, 2015). Abajo: Tale of Nine Tailed (TvN, 2020), Lucky Romance (MBC, 2016).

Un segundo líder bien construido cumple varias funciones en el tejido de la trama central, pero él también va a ser hilado en una subtrama. El SL también tiene heridas propias que sanar. Tal vez es ese segundón obsesionado con la noona de su infancia que le prestó atención cuando nadie lo hacía, o es aquel que siempre está compitiendo con los demás para autoafirmarse (¿te has fijado la cantidad de SL que tienen carreras altamente competitivas, sean deportivas o no?). Al ser los que se muestran más lastimados y también los más competitivos tienden a capturar nuestra compasión. Pero el amor romántico no es una obra de caridad. En casi el 100% de las historias, el camino de SL pasa por liberarse de su obsesión. Esa es la “virtud kármica” para trabajar y ganar en su historia. Y cuanto más rápido la aceptan, más rápido quedan “liberados” para hacerse actantes de su propia subtrama.

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Los segundo líderes que “dejan sabiamente” el campo de la trama romántica central ( o sea, que el guionista les reserva otra función) muchas veces tienen la oportunidad de hacer su propio camino dentro de la historia. Los vemos sanar, así que quedamos mucho menos afectados por el SLS.

3) Efecto de primacía o efecto de la primera impresión.

Nuestra cultura tiene a acuñar la primera impresión como algo auténtico y confiable. Sin embargo, ya vemos que la primera impresión encantadora puede llevarnos por caminos inciertos porque mucho depende de cuan bien ajustada está nuestra intuición. Al formarnos la impresión, el sesgo que veremos a continuación (4) nos proveerá de todo tipo de racionalizaciones para validarla como cierta. Esto pasa cuando usamos lo que el psicólogo y Nobel de Economía Daniel Kahneman nombra heurística afectiva, nuestras emociones y estados de ánimo van a dictar “razones” a nuestro comportamiento, porque “la voz de la razón puede ser más tenue que la voz alta y clara de una intuición errónea” (Kahneman, 2011).

Ya sabemos que es función dramática del SL ganar una, sino necesariamente muy buena, al menos inolvidable primera impresión. Debe ser lo suficientemente atractivo para que pueda representar un reto de crecimiento para el héroe/protagonista en el terreno donde se la juegan en este género: la seducción. Las frases de flirteo siempre están listas tempranamente para conseguir que palpite el corazón de la protagonista y de la audiencia.

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Los SL usualmente son dotados rápidamente de diálogos seductores, ya están en el juego antes de que el protagonista entre, juegan con esta ventaja porque son un escollo/obstáculo en la trama central. Arriba: You Are Beautifu; (SBS, 2009), 100 Days My Prince (TvN, 2018) Abajo: I do, I do (MBC, 2012), Hotel del Luna (TvN, 2019).

Como espectadores y como actores reales en nuestras vidas, cuestionar nuestro primer impulso convertido en creencia puede ser incómodo, doloroso y crearnos desazón. Pero al hacerlo desde la curiosidad más que desde la sospecha, tenemos grandes probabilidades de ganar una percepción más amplia, realista y madura de nuestra existencia.

4) El sesgo de confirmación.

En los dos primeros tercios de la estructura dramatúrgica todo escritor de una historia de amor crea incertidumbre y expectativas en torno a quiénes gira esta historia. Puede que un personaje te resulte encantador en los dos o tres primeros capítulos, y con altísima probabilidad ya vimos que será el segundo líder.  

Una vez definido nuestro “favorito”, empezaremos a buscar en la historia, como hacemos en la vida, aquellas acciones, diálogos, miradas, gestos… que confirman nuestra elección, ignorando toneladas de evidencia que nos dicen, a veces gritan, lo contrario. Olvidando que hablamos de un personaje que existe solo por sus acciones y por sus diálogos, argumentamos que el SL “tiene mejor química”, es “mejor persona”, “la ama más”, etc. Muchos de los argumentos son simplemente interpretaciones de aquello que escogemos para confirmar lo que ya elegimos.  Es un sesgo cognitivo conocido con el nombre de sesgo de confirmación.

Como ya te has percatado un sesgo es un bias, o sea, una forma no razonada de tomar decisiones, a menudo de manera parcializada. Justificaciones como la química actoral trascienden la historia, aunque la realzan son externa a ella, y la mayoría de las veces, pasan por percepciones y gustos muy personales de cada espectador.

Este sesgo se sostiene sobre el mecanismo de la disonancia cognitiva (descrita por el psicológo social Leon Festinger en 1957), que explica cómo los argumentos o pruebas que contradicen mi actual interpretación de los hechos me causan disconfort, me sacan de mi zona cómoda y conocida, y para aliviarlo echamos mano a este y a otros sesgos que calman mi ansiedad interior, considerando por verdadero todo aquello que nos reafirma. Es que nuestra mente humana profundamente dual se maneja muy mal con la incertidumbre.

Los buscadores y herramientas de mercadeo en internet continuamente nos alimentan este sesgo dándonos más de lo que ya nos gusta, y haciéndonos creer que nuestro criterio es tendencia, que somos mayoría, que estamos en lo correcto. Así mientras te vuelves más monolítico en tus concepciones, eres más fácilmente encuadrable en una categoría de consumidor.

De como nos afecta el sesgo de confirmación, y otros sesgos cognitivos en un nuestras elecciones diarias pueden conocer más a través de este video de CuriosaMente: ¿Cómo nos engañan? Pt1: Los Sesgos Cognitivos.

5) El sesgo de ilusión de control.

Existen cuatro elementos que aumentan nuestra ilusión de control, un sesgo que nos hace creer que las cosas que ocurren más allá de nuestra voluntad puede ser influidas por ella:

  1. ) elección (elegimos el drama que vemos y por quien apostamos como merecedor del amor),
  2. ) la familiaridad de la respuesta (como estamos habituados a escoger dramas con triángulos, creemos saber todo sobre lo que pasa con ellos),
  3. ) la competición (si hay otro grupo de personas que “apuesta” al otro personaje, quiere decir que hay un 50% de posibilidades para ambos bandos),
  4. ) y la participación activa vs. pasiva (si soy muy activo en los foros dando mi opinión podré cambiar el resultado final de la historia)

No le pides al autor de un libro que lo reescriba porque no te gustó su desarrollo, en cambio creemos tener el derecho de exigir al escritor de un guion que lo modifique a nuestro gusto porque vamos viendo, de a poco, episodio tras episodio en la pantalla. Al no poder mover el cursor hacia el final, como voltearías a leer las últimas páginas de la novela, creemos que, como en un partido de futbol o un concurso de talentos, todo está “por suceder” y tenemos el “derecho” de controlar lo que ocurre. Es un sesgo, hay cosas que no controlamos en lo absoluto. La historia ya está escrita, aunque no puedas verla…y un guionista es un escritor, tanto como un novelista.          

6) El sesgo de representatividad.

El sesgo de representatividad es un recurso que se emplea para dar la esperanza a los que atravesamos un SLS basado experiencias previas que funcionaron de la manera que queremos que funcione esta historia. Así citamos las veces en que la protagonista se quedó con el supuesto segundo líder o la vez que no se quedó con ninguno (ni pa’ ti, ni pa’ mi) o incluso, cuando el protagonista escogió a la supuesta segundona, como argumentos para defender que en ésta también puede (y debería) ocurrir. En base a ello, creemos que existe suficiente evidencia representativa que avala la probabilidad de nuestra elección, ignorando información relevante que explica desde otro punto dicha situación.

Con respecto al primero, donde con frecuencia aparece Dream High/ Sueña Alto (KBS2, 2012) como ejemplo, yo podría añadir la tal vez no tan referida, aunque extraordinaria Chuno/The Slave Hunters/Cazadores de esclavos (KBS2, 2011). En el primer caso, basta con mirar cual es el personaje que más cambia y evoluciona y, sobre todo, recordar ese cold-openning que nos subraya el enigma de la serie: quién era el famoso y misterioso artista K, sobre quien realmente iba esta historia, así que no se trató nunca del personaje de Taecyeong, sino del personaje de Kim Soo-Hyun…al que teníamos que descubrir como protagonista. Y justo como era un juego de descubrimiento, no lo deberían hacer tan obvio. 

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Chuno/ The Slave Hunters/ Cazadores de Esclavor (KBS, 2011) y Dream High (I)/Sueña Alto (KBS2, 2012) suelen ser citados como ejemplos de SL que “ganaron” a la chica. En el caso de DH, realmente el protagonista fue habilidosamente ocultado para mantener el misterio, mientras que Chuno se despega del romance para contar una historia trágica de venganza y redención.

En el caso de Chuno, el personaje interpretado por Jang Hyuk sí es el protagonista, pero es un héroe trágico, en un género histórico, de esos que yo llamo sageuk Yang (lo contrario a los sageuk Yin) porque la historia de amor pasa a un segundo plano y el combate, la acción, los enfrentamientos de poder y la venganza a un primer lugar. Así que Oh-Ji-Ho en su inolvidable General Tae-ha, quedó a cargo de la subtrama amorosa, mientras que Dae-gil completaba el karma liberador de su historia de la única manera posible. Las excepciones, pues, confirman la regla.

7) El mecanismo de negación.

Entre la segunda mitad del segundo acto y el climax de la historia, el SL ya está completamente desarrollado. La mayoría (siempre hay excepciones) se resiste a dejar ir su sentimiento unilateral, y con ello hace que mientras entra en negación, nos arrastra con él. La negación es un mecanismo de defensa que se encarga, como los sesgos mencionados, pero a un nivel aún más inconsciente, de ignorar la realidad y proteger la integridad de nuestro equilibrio mental interno.

La negación del SL se expresa en aferrarse/y aferrarnos a ese sentimiento unilateral y obsesivo. Al perder su influencia sobre la protagonista, actuará con toda la carga que trae por resolver aún en la historia. La de alguien lastimado que actúa de forma posesiva, intrusiva, a veces incluso agresiva (física o verbalmente), no directamente hacia ella, pero sí hacia lo que a ella le importa, incluso por encima de sus opiniones. ¿Cuántas veces nos sentimos destrozados por esta inminente derrota? Pero, en realidad, ¿es eso amor?

Sí, el amor romántico es exclusivo (quieres a aquel, no a otro) pero nunca es restrictivo. Si el guion desarrollara una relación de la protagonista con el segundo líder después de esta reacción de agonía/aferramiento (recuerda su “karma” es liberar el fantasma de su corazón), sería la historia de una relación desequilibrada y tóxica. Y no quiero decir que el SL sea malvado y ruin, para nada; pero ya nos han mostrado que esa relación amorosa no es la que lo hará un ser humano mejor. Solo que…seguimos en negación. Porque el duelo por la pérdida del personaje lo hemos hecho nuestro duelo y nuestra pérdida.

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Diálogos como estos son confesiones tipicas del SL, en la mayoría de los casos todo gira con respecto a cómo YO me siento, lo que creo que es mejor, y por supuesto el SACRIFICIO EXPLICITO que hago por ti. Incluso cuando el SL esta proyectando una relación de toda la vida, es la vida que ya él se imaginó y en la que le pide a ella que encaje. El amor “perfecto” no se compra hecho, hay que construirlo todos los días.

Amor… “No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría…”

Si has llegado hasta el final de esta primera parte quisiera compartirte tres reflexiones, e invitarte también, a que leas la segunda entrega de este artículo:

  • Aunque siempre el valor de una serie o película será filtrado por una preferencia personal, si te enfocas menos en la competencia dentro de tu mente, y más en qué quiere contarte esta historia también aprenderás a distinguir historias memorables de otras perfectamente desechables. Disfrutarás del romance, en la medida en que se desenvuelve, sin la ansiedad de anticiparte y la necesidad de comprobar que no te equivocaste.
  • Ten presente que no son “clichés de doramas”, sino preceptos de cualquier arco dramático. Los personajes principales no se exponen/revelan completamente desde el inicio. Y el último que expone todo su ser, su esencia más íntima, siempre será el protagonista. Es en el clímax de la historia donde se corona con su mejor carta. Recuerda, las historias bien contadas también nos enseñan a tener paciencia, y las historia de amor, a recordarnos que amar…toma tiempo.
  • Como a cualquier persona apta para amar sana y plenamente en la vida real, el amor debe hacerte mejor persona. Tenlo en cuenta, si quieres escribir un buen romance, o tal vez ser la protagonista de una historia personal romántica duradera y feliz, como reza esta frase del gran poeta hindú Rabindranath Tagore: “El Amor es el significado último de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.”
Te recomendamos profundizar sobre dos conceptos que podemos confundir en la vida y en la ficción, en este video de Métodos: “15 diferencias ENTRE AMAR Y QUERER.”

Para ampliar información sobre este tema y otros sesgos:

Kahneman, D. (2011) Pensar rápido, pensar despacio. Farrar, Straus and Giroux. https://catedradatos.com.ar/media/kahneman_pensar.pdf

Robson, D. (30 noviembre 2019) El (muy extendido) sesgo cognitivo que estuvo detrás de algunas grandes catástrofes de la historia. BBC Future. https://www.bbc.com/mundo/vert-cul-50414114

Guerri, M. (15 marzo 2020.) 25 Heurísticos y Sesgos Cognitivos: nuestros errores de juicio. Psicoactiva: Mujer Hoy. https://www.psicoactiva.com/blog/25-heuristicos-sesgos-cognitivos-errores-juicio/

SIGUE EN LA SEGUNDA PARTE.

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